30 mayo, 2024
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La mujer está bajo investigación. Dijo que se lo entregó un familiar de un preso.

Detectar elementos ocultos entre la ropa, el cuerpo o alimentos, es algo casi que de todos los días para los empleados del Servicio Penitenciario Provincial. Con las “paletas”, unos detectores de mano que se pasan a pocos centímetros del cuerpo y el escaner, cuando se busca algo más de precisión.

Pero hay algunos que toman relevancia, ya sea por la imaginación para buscar esconderlos y que lleguen a manos de los reos y, en el el peor de los casos, cuando personal penitenciario o que cumple tareas en el lugar es parte de esa maniobra.

En las últimas horas, una docente que cumple tareas en el Penal de Chimbas desde hace unas dos décadas quedó envuelta en un verdadero escándalo cuando en un postre que intentaba ingresar le detectaron que en su interior había teléfonos celulares.

Es materia de investigación todavía el modus operandi, al menos sospechoso y que, a la espera de las resultas, tiene en la mira a la maestra. Es que la mujer estaba realizando sus tareas en el interior y salió del Penal y regresó con un recipiente plástico de helado que contenía un postre de vainillas, supuestamente entregado por un familiar de un preso.

Primero es la “paleta” la que advirtió que en su interior había algo que provocaba un sonido (algo con metal, en un principio) y, ante la duda,  lo pasaron por el escaner arrojando la silueta de 3 celulares antiguos pero que funcionan para los servicios básicos, llamadas y mensajes de texto. Posteriormente desarmaron el postre y extrajeron los aparatos.

La duda de los pesquisas es si cuando la mujer ingresó sabía que adentro estaban esos aparatos o fue blanco de un engaño por parte de ese familiar.

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